jueves, 19 de abril de 2012

NADA LO JUSTIFICA.

Nada justifica la soledad de un niño.




En el desamparo de un viernes noche, el niño rezaba.

Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor.
Quisiera ocupar su lugar, vivir lo que vive la tele de mi casa: tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mi alrededor. 
Quisiera ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. 

Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona. Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mama me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo. 
Quisiera divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. 
Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado. 
“Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive mi televisor”... 

                            
                                        






NO LO PERMITAS, DE NINGÚN MODO, SIN EXCUSA!!!

SALUD Y BUEN DÍA.


3 comentarios:

  1. Marta16:23

    Hola Carmen, es muy bello, pero también triste. Cuánta verdad!!!
    Bsss.
    Marta
    Buenos Aires Argentina

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  2. Coincido, cuanta verdad y cuanta tristeza también.
    Pienso que si desapareciera la televisión de un día para otro, nos costaría bastante recuperar aquellas viejas artes sociales de compartir una conversación interesante, una buena partida de cartas o de dominó.

    Aunque quizás para algunos, el estar a solas consigo mismo, seria un autentico problema.

    Abrazos Cármen.

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  3. Si, es muy triste, pero lo más triste es que es verdad. Tengo un amigo que siempre que nos reuníamos, normalmente en vacaciones, no poníamos la televisión (cosa que sigue ocurriendo)porque dice que es un aparato que anula la conversación en la familia. Ahora aunque nuestros hijos son un poco mayores seguimos intentando que no se ponga la televisión y a veces hasta lo logramos. Me encanta estar con ellos porque, aunque no me entere de las noticias, nos ponemos al día en nuestra relación de amistad y la cultivamos.Lo que siento es que fuera de su "influencia" no pasa lo mismo.
    Tendríamos que intentar, aunque sea cada mucho, no pulsar ese botón y fomentar un poco el dialogo en familia.
    Besos y abrazos.

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